Se supone que ir a comer a un restaurante no sea una actividad de riesgo, sino un acto placentero y de disfrute, pero en esta ocasión, un evento inesperado sembró el pánico en el local.

Los comensales de un restaurante del sur de California estaban tranquilamente comiendo en sus mesas mientras observaban el temporal marítimo que se veía afuera cuando de repente, una gigantesca ola "entró" por la ventana rompiendo los cristales con fuerza y llenando el local de agua.

Por suerte, todos los comensales lograron apartarse a tiempo y solo algunos quedaron un poco mojados, pero nadie sufrió ningún daño.

Lo único malo es que muchos perdieron el plato que estaban degustando y también se rompieron algunas copas, pero nada más grave que lamentar.

Los restaurantes con vistas son los más solicitados y las mesas al lado de la ventana también, pero seguro que estos comensales se lo pensarán mejor en la próxima ocasión cuando escojan un restaurante donde comer.