Perturbador hecho que dieron a conocer las autoridades en Pakistán y que es difícil de creer en pleno sigo XXI.

Acusaron a dos hermanos de comerse más de 150 cadáveres de un cementerio, un suceso que tiene perpleja a la sociedad.

Un vecino los denunció tras ver a uno de ellos robando la cabeza de un niño de un cementerio. Tras la llamada de alerta del vecino,  la policía descubrió en casa de los hermanos restos humanos junto a ollas donde guisaban los cuerpos.

Tras su detención, ellos confesaron que empezaron a comer carne humana desde pequeños.

La policía se encuentra por el momento investigando los hechos y no ha divulgado más información al respecto, pero las leyes de Pakistán castigan el canibalismo y la ingesta de cadáveres.