Pekín – Las autoridades de la capital de la China, una de las ciudades más contaminadas del mundo, acaban de adoptar una polémica medida para reducir los peligrosos índices de polución: destruir más de 500 fogatas que existen al aire libre.

La medida busca reducir los niveles de “PM 2.5”, la diminuta y peligrosa partícula que al estar en el aire va directamente a los pulmones.

Sin embargo, la decisión ha sido ridiculizada por los detractores del régimen comunista, quienes aseguran que las autoridades deben enfocarse en verdaderas soluciones para controlar las fuentes de contaminación.

“Esta acción ayudará a los residentes locales, pero para verdaderamente atacar el problema de contaminación tenemos que tener prioridades y creo que una de ellas son los gases emitidos por los automóviles”, dijo Ma, director del Instituto de Asuntos Públicos y Ambiente.

De acuerdo con él, una de las soluciones debe estar enfocada en mejorar la calidad de la gasolina y el diesel utilizados en autos y camiones.

La contaminación de la ciudad, usualmente, alcanza niveles peligrosos para la salud.

Es común que la ciudad experimente una gruesa capa de niebla con humo y que el nivel de PM2.5 llegue a los 300 microgramos por metro cúbico, cuando el límite establecido como seguro es de 25, según la Organización Mundial para la Salud.