MEXICO -- Enrique Peña Nieto, candidato del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), se encuentra al frente de la elección presidencial en México, según encuestas privadas a boca de urna que señalarían el regreso al poder de un grupo que hace 12 años vio interrumpidos siete décadas de gobiernos continuos.

La candidata del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, reconoció casi de inmediato que las tendencias no le eran favorables y dijo que se mantendrá vigilante al nuevo gobierno para evitar impedir prácticas autoritarias y de corrupción.

Así, la contienda electoral ahora queda en manos de Peña Nieto y el candidato izquierdista por el Partido de la Revolución Democrática, PRD, Andrés Manuel López Obrador.

La encuesta a boca de urna de Mendoza, Blanco y Asociados, para la televisora TV Azteca, señaló que Peña Nieto habría obtenido entre 39% y 42,7%, seguido del izquierdista Andrés Manuel López Obrador con entre 30,8 y 34,4%, mientras que la oficialista Josefina Vázquez Mota habría recibido entre 22,1% y 25,7% de los sufragios.

La encuestadora GEA ISA, para el grupo de medios Milenio, señaló que Peña Nieto habría obtenido un 42% de la votación, seguido de López Obrador con 31% y en tercer lugar Vázquez Mota con 23%.

"Reconozco que las tendencias hasta este momento no me favorecen", dijo Vázquez Mota en un mensaje desde la sede nacional del PAN, donde estuvo acompañado de miembros de su equipo de campaña y seguidores que por momentos le gritaron "¡Josefina, Josefina, Josefina!".

López Obrador, que compite por una coalición de la izquierda encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), no se había pronunciado sobre las primeras tendencias.

El candidato del PRI tampoco había emitido algún pronunciamiento.

El Instituto Federal Electoral planea divulgar los resultados de un conteo rápido a eso de las 11.45 de la noche (0445 GMT del lunes), con las primeras tendencias oficiales.

De confirmarse la tendencia de las encuestas a boca de urna, el PRI regresaría al poder 12 años después de haber sido derrotado por primera vez en siete décadas.

Calificado por sus detractores como un partido que durante sus gobiernos de 1929 a 2000 se caracterizó por prácticas autoritarias y corruptas, el PRI ha intentado mostrarse como un grupo que se ha modernizado y que no busca restaurar viejas costumbres políticas.

El candidato izquierdista ha acusado a las televisoras de favorecer antes y durante la campaña a Peña Nieto, algo que han negado tanto el aspirante del PRI como las empresas televisivas.

El PAN, que sacó al PRI de la presidencia en 2000, podría ser el gran perdedor luego de dos gobiernos continuos.

El PRI ha mantenido un fuerte liderazgo durante toda la campaña, y sería probable que recupere, al menos, una fuerte bancada en ambas cámaras del Congreso.

El partido ha ganado impulso por la fatiga del mexicano frente a una débil economía y la fuerte escalada de una guerra contra las drogas que ha matado a unas 50.000 personas en los últimos seis años.

La posibilidad del regreso del PRI ha llevado a los analistas a discutir si eso significará la restauración de un régimen de corrupción y represión, como en el pasado, aunque algunos creen que no sería tan sencillo en un país que ha cambiado desde que ese partido gobernó.

"El contexto sí cambia muy severamente", dijo a The Associated Press Rodrigo Salazar, profesor investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en México. "La sociedad no es la misma; es una sociedad muy crítica, es una sociedad exigente, (y hay) una división de poderes fuerte".

Pero el PRI anticipó un mensaje con el que busca al parecer tranquilizar a sus detractores, al asegurar que no restauraría prácticas autoritarias y corruptas del pasado, como advierten sus opositores.

Algunos también han advertido sobre la posibilidad de que López Obrador, de perder la elección, promueva protestas como las que en 2006 cerraron por casi dos meses una de las principales avenidas del centro de la ciudad.

La jornada electoral se realizó después de una campaña en la que todos los candidatos se han acusado de emular las tradicionales tácticas electorales por las que el PRI se hizo tristemente célebre como ofrecer dinero, comida o beneficios a los votantes a cambio de su sufragio.

El PRD acusó a la campaña de Peña Nieto ha entregado sus partidarios tarjetas con dinero por casi 5,2 millones de dólares.

El presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, se atribuyó el domingo el triunfo de su partido en los estados de Jalisco, Chiapas, Yucatán y Tabasco.

En los estados de Morelos y Guanajuato, el líder político dijo que aún está muy competida la contienda.

La candidata del PRI al gobierno de la capital, Beatriz Paredes, reconoció que las primeras encuestas a boca de urna no le favorecían.

Un sondeo a boca de urna de la empresa GEA ISA, para el grupo de medios Milenio y con un margen de error de más menos dos puntos porcentuales, señaló que el candidato del PRD a la capital, Miguel Angel Mancera, habría recibido un 61% de la votación, mientras que la aspirante del PRI habría quedado en un lejano segundo lugar con 23% de los sufragios.

"Una serie de encuestas de salida... incluso una propia, señalan que la tendencia para la jefatura de gobierno del Distrito Federal no me es favorable", dijo Paredes en rueda de prensa.

La capital del país ha sido gobernada por el PRD desde 1997, cuando por primera vez se comenzó a elegir al alcalde de la ciudad de México.

Funcionarios electorales han insistido reiteradamente que el fraude electoral está descartado dado los controles electorales establecidos en el país en los últimos años.

El gobierno también prometió esfuerzos para evitar brotes de violencia relacionados con los carteles de la droga. El ejército intensificó hoy las patrullas en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde una granada en una camioneta explotó frente a la alcaldía el viernes.

El secretario de gobernación, Alejandro Poiré, informó sobre "algunos incidentes aislados que se están atendiendo muy puntualmente", aunque no dio detalles. "No quisiera yo darle relevancia a ninguno en lo particular", agregó.

La votación se realizó con normalidad en la capital y el resto del país, de acuerdo con el ex presidente colombiano César Gaviria, jefe de la misión de observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Peña Nieto se ha presentado como un pragmático y moderado gobernante en lo económico, siguiendo la tradición de los últimos tres presidentes del PRI. Ha pedido una mayor inversión privada en la industria petrolera mexicana controlada por el Estado, y ha dicho que tratará de reducir la violencia al concentrarse en atacar los crímenes de alto impacto que afectan a los ciudadanos del común, mientras que le restaría énfasis a la búsqueda de capos de la droga.

Peña Nieto, de 45 años, está casado con una estrella de telenovelas, y su campaña ha sido acusada de sobrepasar el tope electoral de financiamiento de unos $25 millones de dólares y de ser objeto de una cobertura favorable de la gigante televisiva y editorial de México, Televisa.

Estudiantes universitarios pusieron en marcha una serie de marchas anti Peña Nieto en las últimas semanas de campaña, con el argumento de que el PRI no ha cambiado, algo que ha refutado el candidato priista y que brindó un impulso moderado a López Obrador, de 58 años.

El candidato izquierdista ahora se presenta con un discurso más moderado y promete crear una "República amorosa" que restaure valores como la honestidad. En su anterior campaña a la presidencia pregonó que gobernaría primero para los pobres y lanzó duros ataques a las instituciones en medio de reclamos de que le habían "robado" el triunfo.