MEXICO - Un equipo de una veintena de personas de la izquierda mexicana daba este miércoles los últimos toques a uno o varios recursos que presentará el jueves ante las autoridades electorales para impugnar los últimos comicios y forzar una votación extraordinaria.

La izquierda sostiene que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, realizaron presuntamente una serie de maniobras para comprar unos cinco millones de votos, suficientes para ganar los comicios del 1 de julio.

Si las autoridades judiciales confirman ese triunfo electoral, el PRI, que acaparó el poder en México entre 1929 y el año 2000, volverá a la residencia presidencial de Los Pinos, pero gracias a unos comicios que se han visto manchados por muchas dudas.

Fuentes del equipo de López Obrador dijeron a Efe que está previsto que este ofrezca el jueves una rueda de prensa, a las 18.00 hora local (23.00 GMT), para resumir sus planteamientos y ofrecer las pruebas que se presentarán ante las autoridades electorales.

La solicitud para que se anulen o invaliden los comicios, dos opciones que maneja la izquierda pero que no son excluyentes y que tienen distinto fundamento jurídico, será hecha ante el Instituto Federal Electoral (IFE), horas después de la rueda de prensa.

El plazo para presentar impugnaciones termina en la medianoche del jueves al viernes, y el equipo de López Obrador quiere apurar todas las horas para respaldar su petición, que será tramitada por el IFE ante el máximo tribunal electoral.

A partir de entonces, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) definirá antes del 6 de septiembre si Peña Nieto ganó limpiamente en las urnas o si hay razones para anular parcial o totalmente las elecciones.

Las mismas fuentes dijeron que en la etapa final para recopilar toda la documentación participa una veintena de personas, incluyendo expertos legales, aunque al proceso anterior se han sumado muchas personas más que han aportado sus propias evidencias.

El pasado lunes, López Obrador dijo que no podía reconocer los resultados oficiales de los comicios difundidos por el IFE, que dieron la victoria a Peña Nieto, con el 38.21 % de los votos, y le relegaron a él en segundo lugar, con el 31.59 %.

"Nosotros no podemos aceptar esos resultados, tenemos pruebas que demuestran que no podemos partir de esos resultados", afirmó López Obrador, quien dijo que las opciones que se estudiaban eran las de invalidar o anular los comicios.

"De lo que no tenemos duda es de que se compraron alrededor de cinco millones de votos", agregó el líder de la izquierda al reiterar denuncias de que la compra de votos favoreció a Peña Nieto, quien sacó 3.4 millones de votos de ventaja sobre López Obrador.

La invalidez de los comicios está sustentada jurídicamente en la Constitución, que establece la "certeza, la legalidad y la equidad" del proceso electoral, y la anulación de la votación puede hacerse si se demuestra que hubo irregularidades graves en el 25 por ciento o más de las mesas electorales.
 
La izquierda acusa al PRI no sólo de comprar millones de votos, sino de utilizar fondos muy superiores a los permitidos legalmente, algo que no es novedad en la historia electoral de México, donde los gastos de campaña siempre arrojan muchas dudas.