El Papa austero no deja de sorprender a todos. "Ahorrando luz se da sueldo a un párroco", dice que predice en Pontífice recorriendo los vastos pasillos del Vaticano.

Cada vez reúne más gente en sus apariciones, el pueblo católico del mundo comienza a despertar, las misas se llenan y su imagen empieza a destacarse en el día a día de 1200 millones de creyentes.

Francisco, el Papa que desea una Iglesia pobre y para los pobres, no sólo predica de palabra, sino también con los gestos: a sus vestiduras discretas, su dormitorio alejado de las fastuosidad, entre otros, ahora se suma el ahorro de la luz.

Pero no sólo eso.

Una reconocida vaticanista a puesto el énfasis en la preocupación que está generando en el Vaticano ciertas escapadas furtivas del Papa para estar entre la gente. Al parecer Bergoglio sale a escondidas de los muros vaticanos para tomar contacto con la vida de la ciudad. Es más, la periodista cuenta un ejemplo de los varios que hay: la dueña de Castroni, una pastelería de Roma, le contó que el otro día Francisco se presentó en el local para comprar huevos de pascua para unos chicos de la calle que lo seguían.