El edificio gubernamental Wellington E. Webb, en Denver permaneció abierto en la medianoche para oficializar varios matrimonios que esperaban su turno, tras entrar en vigor la ley que permite las uniones del mismo sexo, el primero de mayo.

Las parejas, algunas vestidas simplemente en camisetas y vaqueros pronunciaban el "sí, quiero" rodeados de gran expectación.

Tras hacer el papeleo obligatorio, las parejas esperaban pacientemente su turno para intercambiar sus votos.

"Algunas personas dicen palabras como prometido o mujer, pero todo lo que nosotros podemos decir es novia o compañero", dijo Sarah Mutter, quien se casó con su novia de cuatro años, Isabel Aguirre.

Aguirre agregó, "ser aceptadas legalmente supone un gran paso para nosotras".

Fran y Anna Simon, quienes habían hecho campaña por años en favor de las uniones del mismo sexo, fueron la primera pareja en obtener una licencia de matrimonio, mientras su hijo de cinco años esperaba afuera.

A las puertas del edificio se vivieron momentos de alegría y el ambiente era festivo entre los más de 500 cudadanos que se reunieron para ser testigos de la importante cita.

A pesar de que las uniones civiles garantizan casi los mismos derechos que un matrimonio, los votantes en Colorado prohibieron los matrimonios del mismo sexo aprobando una enmienda en 2006.