NUEVA YORK – Un nuevo reporte de la masacre de niños en la escuela de Newtown, Connecticut, revela que el asesino se aseguró de no escuchar los gemidos de nadie.

Según las autoridades, Adam Lanza, de 20 años, llevaba tapones en sus oídos antes de llevar a cabo el macabro plan que le cegó la vida a 20 niños y 6 adultos que trabajaban en la escuela de Sandy Hook Elementary, el pasado 14 de diciembre.

Antes de llevar a cabo su malvada hazaña, Lanza mató de cuatro disparos en la cabeza a su madre Nancy.

Recientemente el padre del pistolero, Peter,  reclamó el cadáver de su hijo, aunque el público podría no saber jamás qué pasará con los restos, según un portavoz de la familia.

Como las familias de otros asesinos, el padre de Adam Lanza tiene que balancear su propio duelo con la consideración por las víctimas, el intenso escrutinio mediático y el riesgo de que una tumba pública pueda ser profanada.

"Sé que es muy sensible para la familia. Ellos tienen muchas preocupaciones y es un momento muy triste para ellos", dijo Donald Briggs, jefe de la Policía de Kingston, Nueva Hampshire, un conocido de la familia que ayudó a los Lanza a coordinar las exequias de la madre del asesino.

Esta es la peor matanza en una serie de ataques a escuelas en la historia de Estados Unidos, con excepción del ataque a la universidad Virginia Tech que dejó 33 personas muertas de 2007.