Son cientos las personas que se mueren año con año tratando de cruzar el Río Bravo en busca del “sueño americano”.
 
Pero gracias a los bomberos y a la protección civil de Nuevo Laredo, Tamaulipas, un salvadoreño ahora vive para contar su hazaña en la frontera. 
 
El inmigrante llevaba dos días intentando cruzar el Río Bravo pero debido a las fuertes lluvias y a lo crecido del río, el hombre se quedó atrapado al borde de la muerte. 
 
“Pensaba que no iba a salir y pensaba que me iba a morir ahí”, dijo Marvin Galea Flores, inmigrante de El Salvador. 
 
Flores añadió que intentaba buscar un trabajo ya que su madre tiene 50 años y él no tiene empleo. 
 
De acuerdo a las autoridades, el nivel del agua en el río continúa descendiendo y se espera que alcance el nivel normal el martes.