Últimamente se oye mucho hablar de la magia y de sus beneficios. Cada vez son más las personas  que acuden con brujos, adivinos y chamanes creyendo que les ayudarán a mejorar sus condiciones de vida. El común de la gente piensa que las "bendiciones" que se obtienen por medio de la magia se consiguen a través de rituales blancos que no dañan a nadie. Pero, ¿Eso es cierto? ¿Existe alguna diferencia entre la magia negra y la magia blanca?

Antes de empezar a definir las diferencias entre la magia negra y la blanca, definamos qué es la magia. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se entiende como magia al: "Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, (valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables) resultados contrarios a los de las leyes naturales."

Desmenuzando la definición antes mencionado, entendemos que la magia es el arte de obtener algo a través de "leyes naturales desconocidas", produciendo un cambio en las circunstancias a favor de los deseos del que la practica.

En la terminología tradicional de ocultismo, se define a la magia negra como los actos litúrgicos cuya naturaleza, métodos u objetivos no son comúnmente aceptados por la sociedad donde se producen.

La magia negra es un hechizo, y se obtiene por la realización de rituales que producen infortunio, enfermedades o cualquier otro daño. Mientras que la magia blanca se usa para sanar y para otros propósitos.

De acuerdo a las definiciones ocultistas la magia blanca trae resultados benéficos como: sanación, prosperidad, bendiciones, bienes materiales, etc. Mientras que la magia negra se utiliza para hacer un mal a alguien, vengarse de un enemigo, arruinar a la competencia, etc.

Dentro de la magia blanca encontramos los sortilegios de protección, los hechizos catalizadores de la buena suerte y las invocaciones generalmente con la ayuda del humo del incienso, que se hacen en honor de las entidades protectoras de los magos. En la magia negra se recurren a los sacrificios y los hechizos que atan.

Desde una perspectiva bíblica, esta distinción no es válida. La magia -ya sea negra o blanca- obtiene su poder de las mismas fuentes, de poderes demoníacos divinamente prohibidos que influyen al mago tanto fuera de sí mismo como dentro de su ser y lo pueden conducir a un estado de enajenación.  

La magia procura conectarse con una fuente de poder controlada por el ritual o la fórmula. La Biblia indica que no existe una fuente impersonal legítima de poder mágico y desacredita toda la magia por igual. 

Por ejemplo, la comprensión de las leyes naturales que se obtiene de la ciencia es una fuente de poder impersonal, pero las leyes naturales no son arbitrarias. La ciencia “negra” o la ciencia “blanca” no existe. La ciencia es ciencia, independientemente de las maneras en que se use sean benéficas o destructivas.