Los días fríos ya llegaron y nuestra piel comienza a sentir sus efectos. El invierno es la época del año en la que ésta enfrenta grandes desafíos, casi más importantes que durante el verano.


Estos buenos hábitos podrían ayudarte a mitigar los maltratos del clima frío, y a mantener una piel saludable, tanto en el rostro como en el resto del cuerpo.


- Exfoliar, exfoliar, exfoliar. Es crucial para la recuperación celular y para que la piel luzca radiante. Las células muertas la opacan, por lo cual una exfoliación dos veces por semanas te ayudará a mantearla radiante. Si tienes piel sensible, recuerda usar una crema o loción con grumos más finos.


- Protégela del astro rey. Es la regla de oro. Los rayos ultravioletas que refleja la nieve pueden resultar tan o más perjudiciales que los que pueden alcanzarte en una playa en un día de verano. Hoy encuentras en el mercado una gran cantidad de cremas humectantes o hidratantes que ya vienen con índice de protección solar incorporado.


- Cuidado con ese suéter. El poliéster que contienen algunos abrigos o suéteres, e incluso la misma lana, pueden irritar ciertos tipos de pieles. Prefiere el algodón por sobre todas las cosas y siempre interpón una prenda de algodón entre tu piel y el abrigo de lana o poliéster.


- Tus labios también son parte de tu piel. Y pueden ser mucho más sensibles a las bajas temperaturas de lo que crees. Utiliza siempre bálsamos que contengan petrolatum y protección solar.


- Hidrata tu piel desde adentro. No es nada nuevo que una buena alimentación es crucial para una piel saludable y, si bien en invierno tendemos a consumir alimentos con más contenido graso, trata de incorporar a tu dieta frutas frescas que te aporten vitamina C. Y por supuesto, bebe al menos ocho vasos de agua al día para mantenerla hidratada y radiante.


- Huye del agua caliente. Aunque durante el invierno una ducha fría sea impensable, trata de usar el agua lo más tibia que puedas. El agua caliente cuartea, reseca y envejece prematuramente tu piel. 


- Tu mantra para el invierno: hidratar y humectar. Utiliza jabones o geles para baño con ingredientes humectantes o hidratantes, y cubre tu cuerpo con una buena loción luego del baño.