Aprender los beneficios de ahorrar es algo que se inculca a través de la educación. Se podría comparar al hábito de ordenar o de preocuparse por el aseo personal. Es difícil adquirirlo si previamente nuestros padres no nos lo enseñan. ¿Estás decidida a enseñarle este valor a tu hijo?

Toma papel y lápiz: ayúdale a fijarse objetivos, cómprale una alcancía, establece una paga fija periódica. Es importante que lo acompañes durante el proceso y que él vea que tú también luchas por ahorrar. No debes olvidarte de que la meta que se pongan debe ser asequible, de lo contrario tú y tus hijos se desanimarán al poco tiempo.

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