Una vez más, el fantástico Super Bowl ha hecho que Estados Unidos viviera una noche de fiesta. Pero en esta edición ocurrió algo inesperado: en el tercer cuarto del partido, y poco después de que terminara la espectacular actuación de Beyoncé, la mitad de los focos del estadio Mercedes Benz Super Dome de Nueva Orleans se apagaron, lo que obligó a suspender el partido durante 34 minutos.

Un interludio durante el cual se dejaron de transmitir los esperados comerciales de anunciantes de la Super Bowl, decantándose por rellenar las pausas con anuncios de sus propios programas.

Inevitablemente, el suceso desconcertó a las empresas que habían invertido millones en este evento. Marcas como Coca-Cola o SodaStream no debieron pasarlo bien durante el apagón. El gigante de los refrescos contaba con un spot después del partido con el que concluir la historia que ya presentó en el segundo cuarto. Por otro lado, SodaStream, que se estrenaba este año, tenía previsto un spot en el último cuarto que ridiculizaba a la industria de los refrescos.



Mientras, otros anunciantes aprovecharon el apagón para aumentar el alcance de sus anuncios ya emitidos. Audi tuiteó: “enviando algunos LEDS al Sueprdome @MBUSA ahora mismo”. Oreo en cambio publicó una foto en Twitter en la que contaba lo divertido que era mojar la galleta a oscuras, y Tide comentó: “No podemos arreglar el #blackout (apagón), pero podemos limpiar vuestras manchas”.

Aún se investigan las causas del extraño incidente, que paradójicamente sucedió luego del espectacular juego de luces y videos a cargo de Beyoncé.